6.8.08

Es ese miedo constante
de que con el amor no alcance.

Siento que pierdo
un poco de cordura
con el correr de los momentos,
y el hambre, el hambre
es hoy irreconocible,
debiera ser inaceptable.

Quiero ayudar,
pero mantenerme en pie
es cada vez más difícil,
y no por el frío polar ártico
sino por las sombras
que van y vienen
pero nunca están.

Es que con el amor no alcanza,
nunca es constante.

Cómo se siente;
como y se siente.

Pero es hueco
y ya nadie lee esas estupideces,
¿cómo conseguir
que cruce más allá de lo visible?


Está la lisérgica médula espinal
que retiene las sales para evitar
el quiebre absoluto - no así la voz.

Tengo que cortar,
tengo que dejarlo todo.

Es que no hay tiempo,
ni lo habrá.

Se hace imposible llegar a algún lado,
y la desesperación,
el vómito,
la angustia
y yo.

Ellos no entienden
lo que escupo ebria en la locura;


palpar con la cabeza, y dejar de atar tantos nudos ajenos a la membrana oxidada occipital que rebalsa incoherencia y roces designados.

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