16.6.09

Cuantos cuerpos sin sombra entre sangre y hojas secas. El viento hace suyas mis melodías cuando atraviesa el tiempo que irrumpe en la noche.
Ya nadie calla el dolor; es la felicidad constante quien provocó el suicidio en masa de otro mundo que es siempre el mismo.
Me dijeron muchas cosas cuando estaba asustada. Pero lloraba por ellos; no lo sabían, nadie lo sabía.
Lloraba por ellos, que me decían tanto sabiendo tan poco. No podía hablar; no sé si quería.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio