2.11.09
ayer a las cinco de la mañana llovía y yo no podía entrar a mi casa porque la cerradura es un bajón, y me lastimé un dedo, y estuve un rato largo intentando, luchando, golpeando. el señor taxista se bajó del señor taxi, y vino hasta mi puerta para ayudarme, no le importó mojarse. lástima que justo cuando llegó yo ya había logrado entrar, pero qué buen tipo, che. casi que no me dio bronca pagar veinticinco pesos.


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