8.6.10

No, no duraría nada. El presente no funciona, no vende. El tiempo es real dependiendo de donde se lo mire. Si buscás entre tus piernas no vas a encontrar más que dolor. El tiempo son los cortes entre tus piernas, la música congelada. Hay una esfera que encierra todos los conceptos y altibajos. No hay nada afuera. Por eso es que la esfera no existe, ¿entendés?
El discurso es una burla ineficiente. Nadie comprende tu estancamiento, por qué no llegás a ningún lado, ¡lo tenés todo!-se indignan.
Lo importante no es nada. A partir de esa línea que se escapa surgen los problemas. No hay tal verguenza, tal Ego, tal orgullo. Fijate, vas a terminar con las manos vacías: no hay nada que atrapar.
Así la vida va conformándose de cosas que no hay, una cadena de falencias que se enraman sin acatar jerarquías.
Las excusas nacen sin razón ni motivos. Ya nadie quiere vivir en casa, pero el campo no apareja felicidad... La Felicidad. Un nombre-apellido controversial, volvemos a la insuficiencia.
Siempre vas a querer más pues el día que lo consigas todo prenderás fuego al gran resultado, tu máxima creación y volverás sobre las cenizas, gimiendo como un niño que olvidó el camino a casa.
No, no duraría nada. La felicidad no funciona.

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