pero no consigo enfocarme,
ordenar la cabeza
no llego al minuto entero,
sesenta segundos es
demasiado para mi
en este momento
los veía en su salsa
gritando y tocando
en éxtasis del que
yo ya no sé donde encontrar
ahí empezó la envidia
la idea de escribirlos
día a día , entre café
amargo y marihuana
que no pega, la vida
llena de cables y
cinta adhesiva color madera.


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