24.8.10

hay momentos en los que
necesito estar sola,
me irrita cualquier tipo
de compañía, no hay
rencores personales.

el conflicto comienza
cuando me quedo sola,
como quería,
y no sé qué hacer.
no sé llevarme conmigo,
aceptarme
o disfrutarme.

me arrastra algún
demonio interior
a un estado de
vegetación e idiotez absurdo
del que no consigo salir.

entonces caigo de
a poco en el pozo
que rebalsa de odios y miedos,
me convierto en la angustia
de los años deshonestos
y las relaciones desequilibradas.

en un último intento
por mantener la calma
y la cordura salgo en busca
de amor y atención,
eso que no tuve en casa.

sin embargo
como de ingratitud
se nutre el mundo
los finales, siempre similares,
se recrean una y otra
vez en un viaje reflexivo
sobre vivir o morir tal vez soñar
y ya nadie escribe
cartas de amor;
nunca alcanzaste
mi necesidad no importa
cuanto de mi haya expuesto,
quedando a corazón abierto.
pero como el cosmos
tiene hambre, sed
y un destino superior que cumplir,
allá vamos,
allá fuimos
mi alma, la luna y yo.

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