fue un momento
de teñida claridad
no era más que eso
una vida,
un zambullirse en
charcos de barro-
porque el diluvio
ay el diluvio con que
mojé tus camisas
qué desesperación
la mía, al no encontrar
la llave, estaba a una
puerta, un pedazo de
madera infecta de
la claridad-
vos de acá no te podés ir,
a vos te vamos a internar.


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