la música no deja más de lado el recuerdo ese que me acosa, lobotomía para la habitación 303, por favor. porque hasta allá fue que me persiguieron los capicúas; y por un lado quiero tenerlo presente, pero por el otro me angustia, no me reconozco- perdí mis manos en el camino. ya no puedo escribirle a nadie, a la pluma se la come el óxido y el cuco se desvanece de a poco.
me vendría bien un buen cachetazo.


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