escucho la sed verdadera, se me mueve el alma hasta cierta esquina y como si de pronto encajara, ya no lloro ni río histéricamente. soy yo, no hay necesidad de gritarselo a nadie, porque soy yo, aunque no lo veas, soy yo. me pesan los anteojos pero me gusta mi pelo y el café lo disfruto más mirando al perro pelear con su frazada. sigo sin saber qué es la libertad, pero a veces la encuentro. sigo sin saber mucho del amor, pero a veces es lo único que siento. y las palabras van a ser siempre mías, porque sacando de contexto dicen todo lo que yo quiero; él debe ser la música que nunca hiciste.


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