24.8.12

todas las cosas tienen mamá,
excepto yo en los días impares
y por ahí vos cuando estás
apagada

me cansa un poco vivir
en la oscuridad y sin embargo
no puedo encontrarte
cuando sale el sol,
altas las persianas.

entre personajes trípticos
declaramos nuestro amor
por los balcones y el
dolor en cuotas, no
nos gusta la muerte, sino
la agonía que brota.

por ahí es por eso que dejamos
todas las puertas abiertas,
a la espera del ardor suicida,
de la angustia reprimida;


ya no sé mirarte con
justicia- la orfandad decolora
la piel de mis manos-
pero te quiero y voy
a volver a buscarte, aunque
me vaya lejos, donde ni vos
puedas encontrarme.

no me esperes todavía,
sentí el frío que dejo
donde antes dormía

lo dejo para que
te acuerdes: hay constanza
en tu futuro, no quedé atrapada
bajo las sábanas ni
envuelta en el hastío
de una infancia abandonada

dejo el frío para
que recuerdes darle
cuerda a la locura


en el presente es que se siente
y mientras toda la gente duerme
vayamos a diferentes esquinas,
no dejemos de abrir los ojos
y escribir en cada piedra

miremos las palabras que
sangraron nuestras almas,
miremos a los chicos
que llevamos a la cama,
miremos a toda la familia
que dejamos petrificada

alcemos las manos en ese
precipicio que lloramos
y mirémoslo todo juntas,
mirémoslo bien fuerte
mirémoslo abrazadas,

miremos la indefectible
muerte del sol
miremos que ya se apaga.

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