11.5.14

Uno y dos y tres pueblos originarios

Voy a contar hasta diez. En indiecitos. En pueblos originarios. Para cuándo termine la angustia debería ser la misma. La misma sino un poquito más también. Pero voy a ser diez indiecitos más sabía. Voy a ser más consciente tal vez; y es que no importan los números, las personas ni los pueblos hasta que no consiga importar yo.

Si no hay Cotu que no haya nada entonces. Me hierven las orejas cuando escribo. Tengo la cara en llamas y el cráneo por partir. 

Es tan otoño, y quiero vivirlo entre bufandas y colores opacos. Quiero volver a jugar a ver quien pisa la hija más crujiente. Quiero caballito. Quiero a mi mamá. Pero es mezquino el otoño este dos mil catorce. Y las hojas se humedecen por la lluvia, por la gente que dice no saber amar.

El sol no agarra contando indiecitos. Nos agarra encerrados y sin amar.

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