16.6.09

Conversaciones ajenas de mujer a muñeca desnuda, calva y nostálgica.
No te vayas, muñeca, odio verte triste. Olvidálo todo, no pienses en ellos, estás acá conmigo.
Dejáme abrazarte, cargarte y contarte cuentos de finales eternos. No te mutiles, ya no, que estás sola pero igual de sola estoy yo.
Acompañáme en el silencio y en las ruinas ideológicas.
No te cortes, ya no, que sangramos más de lo necesario, y sabés que no hay más nada que perder ni ganar.
Solamente acompañar la soledad con la agridulce necesidad de ser.

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