26.7.09

Estamos en el infierno moderno.

Se me parte la cabeza, busco algo de entretenimiento hueco pero nada me conforma. Espero a alguien y nadie llega. Toco el piano, pero no es un piano y me aburro de hacerlo a los tres minutos.
Quiero que se estrene algo que me haga dar vueltas, pero si no consigo empezar ese libro pocas cosas valen la pena.
No quiero bañarme, no quiero comer, no intento dormir, no puedo ceder, no logro ahuyentarte, me cuesta sentarme.
Ya no sé si llego,
¡qué increíble! Qué poco se cuida la gente.
Depredadores brutales, el aire alterado me perturba.
Es eso, estoy perturbada. Me siento un obstáculo en mi propio camino; es evidente que el plan tiene un problema.
Lo conceptual suele estancarse; subir y bajar la intensidad de este dolor me seca la frente.
Terminé el día enamorándome, como hace mucho no hacía, de los caballeros del zodiaco y arrancándome la piel del labio inferior,
solo necesitaba dar una explicación a todo esto que me arde.

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