26.7.09

Tengo una herida en la pared interna del pulmón derecho. Hubo un accidente culinario y problemas de abrelatas- todos ya los conocemos.
No tengo que ser una infeliz para que la palabra tragedia salga de la tinta que manipulo. Sé quién soy y sé qué escribo.
Nada de buenas noches y a soñar con ángeles caídos- ya estamos todos en el suelo.
Escucho el mar, aunque sé que es sólo el lava-autos de enfrente que se esmera en hacerme las mañanas imposibles. A las nueve comienza la guerra sonora, la batalla es pareja, me planto al frente con los parlantes ardiendo. Sin embargo es tenaz el enemigo, día y noche, domingos y feriados.

Me recuerda un poco a la angustia: parece nunca descansar.

1 comentarios:

A las 26 de julio de 2009 a las 18:21 , Blogger Malén ha dicho...

C, te leo y me da ganas de llorar.

 

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