29.11.12

sigo en el eterno qué estudiar qué estudiaré, vuelven a rondarme viejas ideas y no sé, te juro que no sé.
hay que armar una carrera para constanza, tiene que existir una carrera de cuco.

23.11.12

estoy atrapada
en esta página
muriendome de calor
y angustiada de
cuerpo y alma,
la cara del gato
me pone triste
y no sé salir
a la calle, porque
quedó nuestra y yo
no quiero más nada
que tenga que ver
con vos.

un cartel para mi habitación que diga



"and this is the room one afternoon
i knew i could love you

20.11.12

no quiero más murciélagos si no van a entrar a morderme

18.11.12

vuelvo a leer el 93 de rayuela

Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas que me atormenta que me ames, me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado … no me mires con esos ojos, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños... Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen. Como si pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque la aman, yo creo que es al vesre. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos....


y se me llenan los ojos de lágrimas y me siento horrible, también un poco común otro tanto patética. es domingo y tal vez sea esa necesidad de sentirse infeliz, desesperado y ahogado.

quiero darte un beso, pero uno bien largo.

8.11.12

me encanta conocer cosas como strung out in heaven, te dan perspectiva desde el perímetro, en el desarreglo de los sentidos.

juego con vos
y con todo lo que
alguna vez me dijiste

juego con el odio
y la mugre de los demás
porque la pelusa ajena
es la que más me llena,
me llena de más mugre
y más tragedia,

amo las tragedias ajenas
-tanto que las hago mías
cuando la oportunidad se presenta.

me gusta escribirle a
la muerte, darle
nombres y apellidos
diferentes

morir es
pensar, morir es decir tu nombre
morir es pararte al lado de un
hombre y no poder cogértelo.

la muerte es más
flexible de lo que
generalmente se cree,
tanto más que la
vida que juzga y
desarma-aprendamos
de ella, seamos un
poco más muerte,
gritemos tu nombre y
dejemos que arda la piel


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vos podés resignarte a ser esclavo
de tu pasado.

(un espejo, la infancia)


le acerco un lápiz para que se lo clave en la muñeca.
no quiere morir, quiere sentir algo, marearse un poco;
piensa que vivió mucho pero que lo vivió mal, y se pregunta qué tan irreversible puede ser su alma, si es que la tiene- también duda.
el miedo no nace del sentirse incompleto sino del pánico a saberse lleno (porque claro, entonces)

¿después qué? se pregunta si habrá más; si el lápiz hundido en su muñeca tendrá algún significado, si el dolor va a llevarlo a algún lugar.
no sabe-pero tampoco la felicidad, ¿a dónde va?
puede ser que las angustias y las alegrías vayan a parar al mismo rincón, de una habitación sin puertas ni ventanas- no las necesitan para entrar.
piensa en lo impenetrable de la materia
y deja el lápiz donde está-

el dolor no lo siente, sangra un poco pero se va.
su mente siempre pareció estar un poco más allá-
serán las dudas la anestesia del futuro. conmigo no habla; me mira de reojo y luego empieza a pestañear.

hubo un tiempo en el que nos conocíamos y jugábamos a ser todo menos vivos, materia que no se pudiera asesinar. y soñábamos mucho, a veces de más. creíamos que los ojos eran el reflejo del alma.
puede ser que haya sido verdad entonces, pero ya no. ya no nos conocíamos ni jugábamos.
no había reflejo, nuestras almas se habían marchitado.
hundió un poco más el lápiz, atravesando la carne sin dificultad. sin buscar que nuestras miradas se cruzaran comenzó a susurrar:
el delirio es creernos aptos, creernos VIVOS, cuando valemos lo que un mueble, cuando en realidad somos ¿carne inerte? con sabor a sal.
nacemos y morimos embalsamados; la piel no nos pertenece y la mente nos suele abandonar.

veo como sus palabras se clavan por todo el cuerpo, palabras afiladas que lo comienzan a desgarrar. y ni un grito, la sangre brota a chorros, ni un grito y se empieza a desangrar.
solo escucho un gemido, pero no es dolor, es resignación.
como si fuera espectador de un extraño ritual, solo mira y gime, se mira y, resignado, gime.
a su cabeza vuelve la imagen del cuarto sin puertas ni ventanas donde la angustia convive con la felicidad. cierra los ojos sin decir nada y al instante ya no está.

me saco el lápiz de la muñeca y todo empieza a girar.
frente mío, el reflejo de una vida más que muere detrás de un mismo espejo.